jueves, 16 de noviembre de 2017

Blanco y Negro y Una Infinita Escala de Grises



Dos tardes de ensayos dan para muchas fotos y hacer fotos de músicos es algo muy agradecido. Los músicos son expresivos y los intrumentos bellos. Hay movimiento, sentimiento. No hay que pedir que posen. Sólo hay que dejarse llevar y si conoces la música, será ésta la que te dirá cuando tienes que apretar el disparador. Traducido en otras palabras: tengo fotos para aburrir de las sesiones  con la ROSS y vais a sufrir las consecuencias.

De paso, intentaré contar las sensaciones con la nueva cámara aunque para las reseñas tecnológicas tenéis multitud de sitios mejores que éste.

Entrando ya en harina, ¿por qué blanco y negro?. Al margen de que lo prefiera para este tipo de fotos, la luz de sala para una sesión de ensayos en el Teatro Fibes es pésima. A eso le añadimos  que las paredes y las butacas son grises y el suelo es negro. Es evidente que el color no iba a aportar mucho ya que la luz no favorecía ni siquiera con la nota de color que la orquesta pudiera poner.


Como comenté hace unos días, la gran novedad en lo técnico ha sido la nueva cámara, una flamante Canon EOS 5D Mark IV y V de Alemania. Aún llevo en el iPad una copia en PDF del manual de instrucciones.  Nada menos que 508 páginas conteniendo únicamente la versión en idioma español.

Es evidente que hay una parte común a todas las cámaras EOS que no hace falta leer, sobre todo, si eres usuario viejo y además de la serie 5. Pero la cantidad de menús, submenús, opciones de configuración y personalización es tal, que para sacar un partido decente de las posibilidades de la cámara, hay que dedicarle un tiempo a la lectura. Particularmente soy de los que quieren conocer todas las posibilidades del cacharro que tengo entre manos. Otra cosa es que después lo utilice. Pero si no lo hiciera, quizás esté ignorando la posibilidad de hacer cosas nuevas o hacer las de siempre de una forma mejor.

Aún así voy a decir algo que para muchos puede resultar aberrante. Esta nueva cámara dispone de 61 puntos de enfoque altamente configurables según el tipo de escena que se vaya a abordar. Sin embargo, sigo usando el punto central fijo: preenfoco y reencuadro. A la antigua usanza. A veces desplazo el punto sobre todo cuando hago retratos en formato vertical activando el punto de enfoque del tercio superior. Eso no quiere decir que no me guste explorar todas las posibilidades nuevas de enfoque, pero podríamos decir que soy como el conductor que prefiere el cambio manual al automático aunque esto suponga mayor comodidad.
Si tuviera que destacar una nueva característica por encima de todas lo tengo muy muy claro: el modo de disparo silencioso. Mi cámara habitual hasta ahora era la Mark II, una cámara con un ruido de disparo aceptable para una réflex. La Mark IV es más silenciosa a pesar de tener una velocidad de ráfaga superior. Pero cuando se activa el modo silencioso es un deleite. Tanto que cuando en estas sesiones disparé con la II, ésta me resultaba atronadora en comparación con la nueva. Sin duda es una característica muy apreciable para los que hacemos fotos en estos ambientes. Me ha hecho recordar la vieja EOS 100 de carrete. Una cámara asombrosamente silenciosa en su época.

La otra característica que he recibido gustosamente es sin lugar a dudas la reducción de ruido a ISOs altos. Siempre ando apurando el ISO todo lo que puedo porque no soporto el ruido. Eso se traduce en muchas fotos perdidas por el camino por desenfoque de movimiento. Ahora estoy ansioso por fotografiar una ópera con escenografía bien oscura para poner al límite la cámara. 

Hay que tener en cuenta que me he saltado una generación por lo tanto las mejoras son muy sustanciosas. Probablemente los que vienen de una III encontrarán menos novedades, pero sin duda el control remoto de la cámara vía WiFi es una novedad muy bien recibida a la hora de situar la cámara en lugares donde uno no puede meterse. Visualizar, enfocar y ajustar parámetros desde la pantalla del iPad... la de veces que he echado en falta algo así. Hasta ahora me resignaba a usar mandos infrarrojos a escasos metros, preenfocando y ajustando la cámara antes de dejarla en su sitio o emplazándola con un monopié usado a modo de pértiga para alcanzar un punto de vista más alto.


Aún no he terminado de procesar fotos pero es probable que dé un poco más la lata con fotos de esta sesión con la ROSS y Fernando Velázquez. Tampoco os toméis a mal si sigo hablando de las maravillas de la cámara. ¡No todos los días se estrena una réflex!.




2 comentarios:

juan dijo...

bonitos b&n. Felicito por tu nueva adquisición yo aun conservo la mark lll uhmmm pero mas temprano q tarde me pasare a la lV. Que la disfrutes y q sigas publicando fotos q son una delicia. saludos

Julio Rodriguez dijo...

Hola Juan. Tengo entendido por lo leído que en lo estrictamente fotográfico las diferencias no son tan grandes de la III a la IV, No así en lo que se refiere comunicaciones. Yo, al venir de la II aún ando alucinando.

Saludos.